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Radio Increíble

By May 16, 2019 No Comments

Publicado en Revista Contratiempo (Junio 2010)

Una conversación con Luis Valenzuela dentro de un café en el barrio de Pilsen bastó para conocer la trayectoria de este cineasta independiente, que cuyo sueño es difundir e impulsar el cine independiente, de igual manera, descubrí el secreto y las grandes magias de este arte, el esfuerzo y la perseverancia, el estudio y la verdadera disciplina que se requiere para su realización.

Valenzuela es un personaje soñador que se ubica detrás de las cámaras siguiendo una misma línea documental en su obra desde que llegó a Chicago en 1994, fabricando sus propias visualizaciones tal como las desea, aunque con pocos recursos y costos mínimos expone y disfruta su independencia, él menciona que: “cuando se produce de una manera no tradicional, los recursos que se tienen, los maximizamos… ¡y con cariño!”. Producción en Latinoamérica: Arte Documental El 2do. Parlamento de las Religiones Mundiales (1994) marca su inicio dentro de la escena documental, presentando “La voz de los desposeídos” donde se contempla la pobreza mundial y se muestra una búsqueda de la esperanza; Valenzuela logró con esta pieza, una impactante y realística producción audiovisual, colectando una serie fotográfica – con la colaboración de la ONU – de la problemática mundial, desde la migración europea de africanos, las guerras del medio oriente hasta la pobreza absoluta de países como Haití en América Latina.

La voz de los desposeídos fue una obra celebre donde corroboró su experiencia extraída por su paso por Latinoamérica – una vez salido de su país de origen, Chile, por cuestiones políticas y asilado junto con su familia en Panamá; donde creció y comenzó su carrera como fotógrafo artístico, de eventos y corresponsal de prensa. Tiempo después, Valenzuela da un salto a la gran Brasil donde pisa sus inicios en la producción de video dentro de la Iglesia Católica “Comunión Pastoral de la Tierra” en la región central. “Un trabajo rico, fuerte y muy peligroso”, así lo describió Valenzuela, ya que su misión era la documentación fílmica dentro de un territorio de batalla, donde los difundistas pagaban a matones para asesinar a los campesinos, quemar sus propiedades y adueñarse de ellas.

El contenido social de su obra también se reflejó en “Naturaleza distraída” protagonizada por personajes reales, niños de la calle, con el fin de recuperar la belleza y la estética de las condiciones tan deplorables en las que circulan los protagonistas día a día, buscando un poco de esperanza aunque solo sea en un simple objeto encontrado. Por otro lado, su trabajo junto con el teólogo Leonardo Boff, lo llevó a fundar una pequeña televisión alternativa para las comunidades brasileñas y sus trabajadores prestando cobertura a los barrios pobres por medio del “Noticiero en Casa Pública”.

Producción en Chicago En el 2001, retoma el cine con un ángulo independiente y comienza a producir cortometrajes. Con audacia, Valenzuela logra crear expectativas con sus tres obras, “Alquimia, Pecado Menor y Radio Increíble” seduciendo a su audiencia con incógnitas sobre las tramas, debido a la facilidad con que desarrolla ideas cortas; engancha ágilmente desde el comienzo, saltando directo al climax y dejando una puerta enigmática en la que se puede sospechar, adivinar o imaginar más de un solo final.

La adaptación de “Alquimia” – duración aprox. 23 min. – fue transportada al barrio de Pilsen donde se origina una divertida versión de la historia del Alquimista viviendo en nuestra era. Los participantes que formaron el equipo de actuación fueron personajes que se ven a diario en las calles de dicho vecindario entre los que podemos mencionar a Bill Zayas, Roberto Ferreira, Maya Escobar, la aparición fugaz de Marcos Raya entre muchos otros. Su costo fue relativamente de $250 dólares y llegó a ser participe en la 18va. Edición del “Chicago Latino Film Festival”. La aceptación de la obra final fue sencillamente exitosa mas no creo fama; por lo que Valenzuela decidió seguir trabajando y creciendo aun más en términos de lenguaje cinematográfico, de ahí surge “Pecado Menor”.

Pecado Menor es una historia generada en el 2004, que confabula a un soldado Estadounidense en alguna intervención en cierto país Latinoamericano, que va en busca de una prostituta en su día libre, para desagraviarse de los insultos y la falta de aceptación de las comunidades aledañas a la zona militar, descargando su odio en la chica, dentro del cuarto de hotel. Ella intenta advertirlo, pero dentro del abuso físico y su intento por denigrarla, no se detiene a escuchar. Ella tiene SIDA. Una historia de abusos entre el más fuerte y el más débil, donde la violencia genera violencia. A pesar del mensaje impactante de la historia no recabo el resultado esperado ante el Festival de Cine en Chicago, sin embargo, pudo presentarse en Northeastern University y viajó a Cambridge.

A pesar de los ánimos cabizbajos del equipo de producción, se mantuvieron perseverantes y prosiguieron con la tercera producción que fue tan increíble como “Radio Increíble” y así nuevamente ingresaron al festival de cine en Chicago. En un proceso solitario de grabación con 3 actores y el camarógrafo surge una historia verídica de reconocimiento al lado grassroots de los inicios de la radio en español en Chicago; recreando una atmósfera al estilo Humbolt Park, escondiéndose en un sótano y transmitiendo desde un teléfono por radio. Dicho locutor honra a su comunidad ayudando y promoviendo la educación a las generaciones jóvenes de aquellos años.

Para un cineasta intrépido como Luis Valenzuela la esencia del cine se emite no por el valor en costos sino por el esfuerzo humano que radica en el. El producir cine en Chicago, según menciona nuestro autor, debiese ser un instrumento que facilite a los nuevos valores a poder proyectar su trabajo, y que por medio de festivales se pueda difundir un cine local, un cine sin fronteras, un cine clásico e independiente; además de lograr interactuar por medio de un diálogo y análisis con cineastas experimentados dentro de talleres a poco o sin costo alguno.

Con ese cometido en el 2009 germina el Chicago Independent Film Festival (CIFF), cambiando e impulsando la perspectiva de cine independiente, diverso y rico; con más de 30 propuestas originales – películas, cortometrajes, documentales y animación – situadas en diversas épocas y años de realización y con temas socio-políticos o culturales que nos clarifica la calidad del cine austero además del entusiasmo de “DIY = do it yourself”. CIFF 2010 regresa presentando 50 obras de 11 diferentes países, nuevamente de una manera gratuita y accesible a las y no comunidades latinoamericanas por sus locaciones dentro del Instituto Cervantes, Casa Aztlán, Colibrí Gallery & Northeastern University. (26-29 de Mayo & 23-25 de Julio)

“Podemos hacer cine si queremos, pero tendrá que ser con disciplina y con esfuerzo; vamos a leer y aprender de cine, su lenguaje cinematográfico, experimentemos haciendo cosas y desarrollando nuestro propio lenguaje aunque este tome su tiempo. Desarrollemos nuestra sensibilidad hacia nuestro séptimo arte.”

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