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Pedalear sin casco

By May 9, 2019 No Comments

En una ciudad estricta y rígida como lo es la bella ciudad de Chicago, sus multas vehiculares, el estacionamiento y el transporte público suelen tener un costo alto, razón por la cual sus habitantes han optado por opciones alternas como “el ciclismo”. El ciclismo es cómodo, práctico y saludable, aunque no se encuentre exento de riesgos debido al poco interés y cuidado de los conductores vehiculares. Desde el 2001, la ciudad se ha ocupado en la creación de rutas, estrategias y medidas de seguridad a causa del gran incremento en el uso de la bicicleta.

Era un día primaveral, perfecto para salir de casa y disfrutar la ciudad en bicicleta, de Bridgeport a Pilsen, a Wicker Park y de ahí, a la orilla del lago. Paramos a desayunar. Discutí con mi acompañante las normas de seguridad de los ciclistas y si se debería multar a aquellos que no usen el casco. El casco y otras medidas de seguridad como al igual que las luces salvan vidas, lo que el cinturón de seguridad para los conductores. Otro punto de discusión fue la precaución al conducir, en quien debe caber la prudencia: ¿Los vehículos con los ciclistas? o ¿a caso los ciclistas somos muy negligentes?

Mi respuestas se aclararon pocos minutos después.

Nos dirigíamos hacia el lago, después de aquel desayuno, bajando una colina en curva para pasar por debajo del Lake Shore Drive, perdí el control de mi querida Dahon, la velocidad que agarró la bicicleta más un pobre intento por desviar a otro ciclista que venía en el carril contrario, crearon el escenario perfecto para la gran catástrofe: estrellarme de frente contra un gran muro de concreto, sin casco. Por un momento creí estar bañada en sangre, recibí dos golpes en la cabeza contra la pared, más otros golpes de mi lado izquierdo del cuerpo. No perdi el conocimiento, sin embargo senti mi cabeza estallar. Gran caos, la gente alrededor, los paramédicos, pero entre la multitud, confusa pude ver a un pequeño niño dándome el mejor ejemplo de un gran ciclista seguro, usaba su casco; bajándose de su bicicleta lentamente se aproximó hacia donde me encontraba recogiendo mis gafas que se encontraban a más de un metro lejos de mi.

Tal vez la ciudad es rígida y con normas estrictas, pero debiésemos agradecer que de ello depende nuestra seguridad, necesitamos aprender obedecer a nuestras autoridades por bienestar propio.

¡USA EL CASCO!

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