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Mujer y Violencia

By May 16, 2019 No Comments

Imagen: Esperanza Gama, Mágicos
Publicado en Revista Contratiempo (Marzo 2010)

¿Por qué lo permiten? Es una pregunta que rezumba constantemente en mi interior desde hace tiempo al pensar en la agresión dentro del hogar en contra de las mujeres.

La Conexión de Mujeres Abusadas y sus Niños (CAWC por sus siglas en inglés) es una coalición en el área de Chicago que se ha comprometido a poner fin a la violencia doméstica con un planteamiento de apoderamiento, autoayuda y asesoría; además trabaja en el fomento de cambios sociales a través de la educación, la colaboración y la promoción institucional. Dentro de la experiencia de trabajar diariamente con mujeres que han sufrido de violencia doméstica, la CAWC menciona que superar episodios de abuso es algo que comienza con la asimilación del hecho. La víctima debe concientizarse que no tuvo la culpa, que no es responsable por las acciones y decisiones de su agresor, y que no fue el motivo de provocación de las reacciones de aquel individuo. La coalición recalca que este despertar implica la restauración de las mujeres: un proceso doloroso porque el agresor les creó inseguridades. Muchas mujeres cuestionan quiénes son debido a que su agresor pisoteó sus ideas y su personalidad, les robó su perseverancia y les hizo sentirse inútiles y torpes.

El 95 % de los informes policíacos sobre violencia doméstica en Estados Unidos se refieren a hombres que han golpeado a sus compañeras; 9 de cada l0 mujeres asesinadas murieron a manos de sus atacantes; 4 de cada 5 asesinatos ocurren en el hogar. Así que conversando con la CAWC, pregunté ¿Cómo y cuándo podría ser el momento para una mujer decidir salir de un abuso y decir, me voy?

La respuesta fue poco alentadora: realmente no se tiene una oportunidad o un plan perfecto para salir del yugo, pero al verse ante una situación donde la vida y/o la salud mental peligran, se llega a un punto crítico: “o me voy o pierdo la vida”.

En ocasiones, solemos confundir la violencia de género con la violencia doméstica. Según la declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, de 1994, se define la violencia de género como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada.

Violencia doméstica

La violencia doméstica hacia la mujer es un derivado de la violencia de género y hace referencia a aquella que se produce dentro del hogar, del marido a su esposa; es una cuestión netamente cultural.

Vivimos bajo las reglas y las normas sociales que se nos han impuesto mucho antes de nuestro nacimiento, determinadas de acuerdo al sexo. Romper dichas normas pueden ocasionar todo tipo de juicios sociales, conflictos familiares e inestabilidades psicológicas en un individuo, por ejemplo: Si una mujer es madre soltera o divorciada, se arriesga a una crítica social intensa, a una desilusión o hasta el rechazo por parte de los padres, lo que lleva a una desvalorización personal. Por ende, según el Departamento de Justicia, una de cada tres mujeres que es víctima de abuso doméstico, prefiere callar y aguantar detrás de la puerta social los malos tratos, antes que enfrentar un juicio social.

Otro punto de interés que mencionó la CAWC es que en muchas otras ocasiones, en núcleos familiares estables, con madre y padre en matrimonio, pero cargados de violencia, los niños crecen acostumbrados a los malos tratos. Cuando esos niños crecen y crean sus propias familias, posiblemente repetirán ese ciclo de violencia o resignación ante la violencia, en el que el hombre ejerce mediante la violencia la autoridad dentro del hogar. Cuando nunca se les ha dicho a las mujeres que la violencia doméstica no es justificable, que no merecen ser golpeadas o insultadas, que son dignas de respeto, valoración, y dignidad, éstas se resignan a creer que realmente deben ser tratadas así.

Reafirmando este punto Claudia García-Moreno, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que “la violencia contra la mujer se ve respaldada y/o reforzada por normas y valores de género que colocan a la mujer en una situación subordinada con respecto a los hombres”.

El no querer sentirse responsable por la ruptura familiar, ya sea porque “mi hijo/a necesita un padre o porque mi marido es mi único recurso de sustento económico” es un factor de miedo, y contribuye a que sea un gran reto enfrentarse a un mundo sola donde la mujer tendrá la necesidad de salir a trabajar, cuidar niños, encargarse de los pagos caseros, escuela, vestido, comida, etcétera.

Estadísticas nacionales muestran que una mujer que sale de un hogar violento puede regresar nuevamente a este entre 7 y 8 veces. La pregunta es ¿cómo una mujer puede mantenerse segura y firme de su decisión, una vez que escapa a su abuso?

La CAWC respondió que es primordial el conocimiento e información sobre los derechos de la mujer, así como la búsqueda de apoyo y consejo, antes inclusive que la búsqueda de una opción legal, ya que el problema no es sólo de leyes, sino de supervivencia.

Cada caso de mujeres abusadas es distinto. Esas mujeres, tras pedir orientación, y obtener la información necesaria, dependen de sí mismas para sobrevivir, ya que ellas son quienes mejor conocen a su agresor.

El agresor nunca quiere que su víctima obtenga información porque esto representa un peligro para su poderío; ellos buscan completo asilamiento para su víctima. Es por ello que controlan lo que la mujer lee y escucha, con quién habla, a dónde va, a qué hora y por qué. Si ellos llegasen a notar que la mujer busca recursos, sabotearán la meta.

La sobreviviente ha de recorrer un camino extenso de trabajo consigo misma. Debe enfrentar emociones de tristeza, culpa, enojo, indiferencia, en un proceso similar al de una muerte. En algunas ocasiones, si la agresión perjudicó al sistema nervioso, requerirá de tratamiento; necesitará de apoyo emocional para procesar y exteriorizar sus emociones. Lamentablemente, la mejor opción no será con la familia o amistades cercanas ya que éstas no están preparadas para escuchar sin criticar, juzgar y/o culpabilizar a la sobreviviente. Hablar con alguien que pueda guardar su secreto y el tiempo ayudará a aliviar su vacío.

La CAWC es una de muchas opciones para que las mujeres dentro del área de Chicago puedan contemplar una vida distinta. La organización está formada por personas cuya misión es lograr que las mujeres víctimas de violencia recuperen su fuerza, libertad, y capacidad de superación.

Pongamos fin a lo que se ha convertido en una situación social alarmante. La violencia de género, según datos del Banco Mundial, es la primera causa de muerte en mujeres de 15 a 44 años, por encima de las producidas por el cáncer, accidentes de tránsito, la guerra y el paludismo a un nivel mundial.

Para más información sobre la Conexión de Mujeres Abusadas y sus Niños, visitar su página web: www.cawc.org, o llamar al teléfono (773) 278-4566, atención 24/7.

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